De soledad me muero…
De esa simple soledad que no cabe en los cuartos etéreos,
ni en el patio de mi casa.
Es de esa soledad que no puede permanecer en los bolsillos
como el dinero o se duerme o se unta en la piel y se agría.
Muero de esa soledad que ni las palomas se quieren atrabancar.
Es de esa trágica soledad que en las hojas se esconde,
anda sobre la lluvia: Vaga, melancólica, descalza, ebria.
Es de esa soledad que ni el diablo se quiere echar encima.
Es como una podrida sangre, conocida como soledad.
Me muero de esa soledad que ni la pluma se atreve a descifrar.
Es una manecilla implacable, es de esa soledad trillada,
duerme en cubiles y orfanatos.
Es de esa soledad que no se puede ver por el mundo
porque se le juzga como malees impía, fermentada,
cae como torpe sobre el torpe.
Es una mujer desgraciada con tobillos sensuales.
De esa soledad me muero, habita entre las lunas y las manzanas.
No sé dónde a tirarla, quizá sólo sea una enfermedad felonía.
La cura no es un suéter retardado, ni quitarme los pies y adornarlos.
La cura para mi soledad, quizá sea una senda con letras, con amor, quizá la cura para mi soledad (afirmo) sea la soledad de alguien más.
1 comentario:
Te entiendo perfectamente... sin embargo para mí la soledad es una muerte viva, no soporto estar todo el dia acompañado asi esté enamorado, la soledad de la soledad es la extrañeza... ña extrañeza de la soledad es la compañia...
Gusto leerte
saludos
andrés
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