
Oscura belleza con mórbidos rasgos de la raza caucásica,
Palidez lasciva
Los cuervos custodian tu silencio,
La soledad es tu guía…
Vez a aquella tímida mujer,
Gritas porque tu hielo interno te calcina,
Amas sus oceánicas pupilas y te deleitas con su mirada tierna y funeraria,
Piensas constantemente en el veneno de sus besos.
La ironía viola tu amor y tú la amas…
Vestido de soldado de la oscuridad,
Las cadenas hechas de haluros baratos que portas son tu rosario
Le rezas a las ecuaciones,
El cálculo lineal se ha convertido en tu manual para existir,
La física pura rige tus deseos y creencias,
Te regocijas en las melodías con gran aceleración de bits,
Tus botas militares llenas de hebillas brillan como el oro negro,
El adorno final del uniforme de tu ejército de un hombre,
Una gran cresta de guerra…
Ella nunca te miraría iluso…
El otoño se refugia con regocijo dentro de sus fulgurantes ojos,
No piensas en otra cosa más, solo en eso,
Astros en su rostro.
Ella contempla el espectro lumínico que destruye tu piel,
Aquella luz mortuoria y viva a la vez,
La que hiere a muchos y alienta a muchos otros,
Luz que prostituye tus deseos y limita,
Tu marcha se hace lenta por su culpa,
Tus besos no servirán…
¡Blasfemo!
Ella abre brechas imaginarias con su marcha,
Viola con vehemencia tus sentidos muchacho
Al tiempo, clava fríamente su puñal en ese musculo
En tu pecho, con el tamaño de un puño y que bombea ese liquido,
Ese compuesto de plasma y otras vicisitudes humanas…
Esa molesta sonrisa,
Concebida para brillar y tu para morir,
Tus demonios mueren junto a su líder;
Aquel llamado anhelo, por su sangre,
El descrito como deseo, ´por sus labios,
Tu respeto por su esencia…
La luz que prostituye los deseos de tu alma se desvanece entre la negrura nocturna,
Y tú siendo el agresivo ser inmundo que eres,
Desapareces entre ese mar negro de humo y alquitrán.
Eres la penumbra eterna muchacho, insolente, exasperante,
El vértice abstracto por culpa de tu amor,
El producto de la burocracia y presión…
Tienes mejores cosas que hacer que contemplar la belleza limitante de esa creatura.
¡Sombra de la Industria!
